
Ya señalamos en la sección anterior que cohabitamos en un mundo espaciotemporal de tres dimensiones más una y lo aceptamos así, sin más, simplemente por que está escrito en las leyes de la física. Pero, claro está, que no todos los físicos están de acuerdo con esa disposición imperativa. Día a día, ha venido ganando terreno la idea de que la dimensionalidad de nuestro mundo debería deducirse como consecuencia de una teoría integral y general del universo y no constituir un ritualizado postulado inicial. A lo mejor, algún día, se desarrolla y comprueba nuevas dimensiones espaciotemporales observadas a partir de primeros principios. Desde ya hace algún tiempo, se están elaborando estructuras conceptuales en que los cálculos de más dimensiones podrían tener sentido algún día. Dentro de las primarias de estas estructuras conceptuales se encuentra la llamada «teoría de KaluzaKlein» –que empezamos a enunciar en nuestra sección anterior– y que surgió de otra generalización de la relatividad general tetradimensional einsteiniana, esta vez para espacios de más dimensiones. Antes de exponer de manera más sesuda y matemática la teoría de Kaluza-Klein, haré una breve digresión para describir lo que significan dimensiones «grandes» y «pequeñas».
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| La superficie del cilindro es un espacio bidimensional. La dimensión «grande» es la línea, y la «pequeña» es el círculo. Si la dimensión pequeña se contrae hasta un radio cero, sólo queda una línea, un espacio unidimensional. Podría aplicarse un esquema similar a nuestro mundo, que puede tener más de cuatro dimensiones. Las otras, las dimensiones superiores, podrían ser dimensiones «pequeñas» no observadas directament |
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| Ahora bien, para llegar a la concepción pentadimensional de Kaluza, se parte fraccionando 4 + 1 de las cinco dimensiones métricas:
en que las fracciones guardan las características de campos transformados en cuatro dimensiones. donde, por supuesto, la transformación de la quinta coordenada se encuentra independiente. Obtenido ese resultado, se llega a la transformación de coordenadas de cinco dimensiones métricas, de la siguiente manera:
Por ejemplo, podemos derivar las propiedades del vector tetradimensional Entonces tenemos Por otra parte, so obtienen correctas transformaciones de las cuatro dimensiones métricas y el campo escalar:
Nótese que hemos dado el valor a Ahora, con la siguiente relación
Siguiendo con las ideas de Kaluza, podemos llegar a un espaciotemporal pentadimensional, siendo la quinta dimensión la pura gravedad. A esto se llega de la siguiente manera:
Podemos expresar la misma acción en términos einstianos más algunas sofisticaciones matemáticas. En consecuencia, libremos los campos escalares de la curvatura escalar. Podemos realizar eso, conformando la métrica de la siguiente manera:
Hemos llegado al final del desarrollo analítico matemático, en que Kaluza llega a unificar el electromagnetismo con la gravedad. |
En 1978, Eugene Cremmer y Bernard Julia, dos físicos matemáticos franceses, realizaron un descubrimiento interesante al combinar la idea de Kaluza-Klein con la teoría de la supergravedad. Recordemos que hay ocho teorías de la supergravedad de las que la supergravedad N = 1 es la más simple, con sólo los campos del gravitón y el gravitino, y la N = 8 la más compleja, con 163 campos diferentes. Cremmer y Julia percibieron que si la supergravedad N = 1 se aborda en un espacio de once dimensiones (en vez de cuatro) y se supone que 7 de esas once dimensiones son compactas a la Kaluza-Klein, y las cuatro restantes son las «grandes» dimensiones espaciotemporales, la teoría resultante en esas cuatro dimensiones es la supergravedad N = 8. Una teoría de supergravedad N = 1 simple, de once dimensiones, se convierte así en la complicada teoría de la supergravedad N = 8 de cuatro. Este resultado animó a los que esperaban que las teorías de campo complejas, necesarias para describir el mundo real tetradimensional, surgiesen de teorías mucho más simples al considerarlas en dimensiones superiores. Algunos físicos tienen la esperanza de que baste hallar la aplicación adecuada de la idea de Kaluza-Klein para que surja la teoría general del universo.
Pese al atractivo estético de los principios básicos, para que la idea de la unificación multidimensional funcione es preciso superar importantes obstáculos matemáticos. Por una parte, nadie sabe por qué razón profunda unas dimensiones son compactas y pequeñas y otras (las cuatro que vemos) son grandes. La teoría de Kaluza-Klein se limita a suponer que cuatro dimensiones son grandes y que las otras son compactas: un supuesto del que los físicos esperan poder prescindir algún día. Es muy probable que la idea de la simetría rota (en este caso la simetría rota de un espacio multidimensional.) desempeñe un papel importante en la tarea de librarles de ese supuesto. Quizá el mundo real, con sus cuatro dimensiones grandes, corresponda a la solución rota pero estable de las ecuaciones que expresan las simetrías de una geometría multidimensional. Estos vislumbres, aunque interesantes, aún no han resuelto el problema básico de la dimensionalidad del espaciotiempo observada.
Otra de las vallas que presenta el modelo pentadimensional es el valor del radio de la quinta dimensión. Klein calculó en sus trabajos el radio de la quinta dimensión en función de la longitud de Planck y de la carga electrónica, medida de la fuerza de interacción electromagnética. Si conociéramos el valor del radio de la quinta dimensión, podríamos determinar la carga electrónica invirtiendo el cálculo. Los físicos han calculado recientemente los radios de las otras dimensiones y han utilizado esos cálculos para determinar las cargas correspondientes a la fuerza de las otras fuerzas. Pero estas cargas calculadas son, con mucho, demasiado grandes para poder relacionarlas con la fuerza observada de dichas fuerzas. Lo anterior, es lo que tiene como consecuencia que muchos físicos consideren que esas teorías multidimensionales no son muy realistas.
Pero esos problemas y vallas estimulan hoy la imaginación de los físicos teóricos. La idea de que las diversas simetrías de medida que desempeñan un papel tan decisivo en la comprensión de las fuerzas naturales sean simplemente una manifestación de la simetría de un espacio de dimensiones superiores, posee tal atractivo que se sigue trabajando en esta maravillosa idea hasta demostrar su incompatibilidad con la experiencia o hasta que surja una idea mucho mejor. No se desechará fácilmente la esperanza de lograr la unificación geométrica de la gravedad con el resto de las fuerzas de la naturaleza mediante una gran ampliación de la teoría de la relatividad general de Einstein. Quizá algún día unos físicos tenaces lleguen incluso a aclarar el problema de por qué nuestro mundo tiene tres dimensiones espaciales y una temporal. En el ámbito de estas ideas «vesánicas» y fantásticas ni siquiera esperar hallar la solución a ese problema trascendental parece mucho esperar.
Fuentes:Astrocosmo.cl



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![\begin{displaymath}R=\phi^{\frac{1}{2}} \left[ R' + {\textstyle{3\over 2}}( \nab... ...la^\rho \phi ) - \frac{1}{4 \phi^2} (\nabla \phi)^2 ) \right]. \end{displaymath}](http://www.astrocosmo.cl/imagend/img144.gif)

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