miércoles, 23 de septiembre de 2009

Apophis: el Meteorito del Fin del Mundo

Nuestro planeta, indefenso ante el impacto inminente de un asteroide

Paco González Imagine por un momento que es usted el presidente Obama y que el destino de la nación más poderosa del mundo –incluso el del planeta mismo– está en sus manos. Imagine ahora que sus hombres de confianza llaman un día a su puerta para decirle que un gigantesco asteroide va a chocar contra la Tierra. Imagine cuál sería su reacción. ¿Haría pública la noticia, arriesgándose a provocar el caos en el planeta, o la ocultaría? Difícil disyuntiva, ¿no cree? Libros Recomendados :EL LIBRO DE LAS PROFECÍASEL ENIGMA TUNGUSKA ¡ Visita nuestra Tienda !

Los científicos tienen la certeza matemática absoluta de que Apophis se situará en 2029 a una distancia muy corta de la Tierra; más cerca de lo que hoy en día están nuestros satélites». Cuando el ex astronauta español Pedro Duque realizó estas declaraciones, en marzo de 2007, muchos se quedaron perplejos por lo categórico de sus palabras. Duque, que estaba dando por hecho que el citado meteorito constituye una seria amenaza para la Tierra, continuó sorprendiendo a los asistentes al coloquio en el que intervenía: «Se le debe dar prioridad a una misión para desviar un asteroide así; es necesario un plan para salvar a la Humanidad». ¿Les parece alarmante? Sin duda, este ingeniero aeronáutico y primer astronauta de nacionalidad española sabía muy bien cuál era el meollo de su mensaje: si Apophis resultara atrapado por nuestro campo gravitatorio y cayese sobre el océano, abriría una grieta de kilómetros en la corteza terrestre, lo que provocaría un «inmenso tsunami, infinitamente más grande que el que afectó a Indonesia en 2004». Pero, ¿impactará este meteorito contra la Tierra? ¿Corre peligro nuestra civilización?

sábado, 19 de septiembre de 2009

Militares Dispararon Contra Un Ser Desconocidos

Miguel Pedrero En 1971, varios militares descargaron sus armas contra un extraño ser en las instalaciones del Escuadrón de Vigilancia Aérea de Rosas (Girona), minutos después de que un no identificado fuera divisado sobre la base. Aunque el incidente todavía es considerado «materia reservada», AÑO/CERO ha conseguido reconstruir los hechos dentro del acuartelamiento, con sus protagonistas, además de descubrir que dicho suceso sólo fue el principio de una serie de fenómenos anómalos…
A nuestra derecha la vista era impresionante. No lo pude evitar, a pesar de que llegábamos tarde a la cita, detuve el coche con el fin de «disparar» unas fotografías de la bahía de Rosas (Girona). Mientras me esforzaba en conseguir la mejor toma, mi acompañante miraba ensimismado hacia lo alto de la impresionante montaña de El Pení.

En la cima, todavía lejana, se divisaban las instalaciones del EVA-4 (Escuadrón de Vigilancia Aérea), un acuartelamiento dotado de fuertes medidas de seguridad en el cual se encuentra uno de los radares militares que conforman el sistema de defensa aéreo del Ejército español.

Después de meses de pesquisas, tenía a mi lado a Jesús Jofre, el principal protagonista de uno de los incidentes OVNI más espectaculares y desconcertantes de la historia. Un caso que «oficialmente» no existe y cuyo expediente todavía permanece oculto a los ojos de la opinión pública bajo el sello de «materia reservada». Si todo salía según lo previsto, pronto íbamos a entrar en el EVA para reconstruir, en el lugar de los hechos, lo sucedido aquella lejana noche del 21 de marzo de 1971.

Nada más penetrar en el perímetro militar, nos indicaron que detuviéramos el automóvil. Dos soldados armados con sus cetmes se aproximaron y nos pidieron la documentación, mientras inspeccionaban el exterior del vehículo.
El sepulcral silencio me estaba poniendo nervioso. Entonces, uno de los jóvenes militares habló:– Ustedes son los de los OVNIs, ¿no?– Eso es, acertó a decir Jofre. – Todavía hoy en el cuartel se habla de lo que ocurrió aquella noche; algunos se lo creen y otros dicen que es una leyenda urbana. Entonces, ¿pasó de verdad?– Pues claro, hombre, si yo fui uno de los que disparó, sentenció mi acompañante.– Joder…, exclamó el soldado.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Asteroide Juno podrá verse desde la Tierra a finales de este mes

Según laboratorio
Trata de una roca de 234 kilómetros de diámetro compuesta principalmente de silicatos con una superficie marcada por el impacto de otros cuerpos cósmicos similares, señaló JPL en un comunicado.

WASHINGTON, septiembre 16.- Un par de buenos binoculares y un cielo nocturno límpido bastarán a partir de la próxima semana para ver al asteroide Juno en las cercanías de Urano, informó hoy el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL).

"Generalmente se le puede ver con un buen telescopio de aficionado, pero en esta ocasión será mucho más brillante y se le podrá ver hasta 2018", manifestó Don Yeomans, director del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra de JPL.

Según los científicos, Juno es pariente de uno de los muchos asteroides que cayeron sobre la superficie de la Tierra hace millones de años.

Se trata de una roca de 234 kilómetros de diámetro compuesta principalmente de silicatos con una superficie marcada por el impacto de otros cuerpos cósmicos similares, señaló JPL en un comunicado

El mayor brillo del asteroide, que gira en una órbita solar entre Marte y la Tierra, se registrará el 21 de septiembre cuando se desplace en torno al sol a una velocidad de 22 kilómetros por segundo.

En ese momento, su magnitud será de 7,6 puntos, lo que significa dos veces y media más que lo normal, señaló el organismo de la NASA en un comunicado

Ese mayor brillo se debe a la posición en línea directa con el Sol y su proximidad con la Tierra, es decir a unos 180 millones de kilómetros de distancia "por lo cual no hay peligro de que caiga" sobre nuestro planeta, dijo JPL.

 
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